Carta abierta a Gustavo Petro

Por:
Guillermo Navarrete Hernandez
Señor Presidente.
Soy un ciudadano facatativeño, parte de una generación ciertamente influenciada
por la revolución cubana, que leyó el diario de Che Guevara, que vio “La Noche
de los Lápices”, esa grandiosa película argentina de Héctor Olivera, en la que
se mostraba el rigor de las dictaduras y de cómo se perseguía, sometía a
vejámenes y asesinaba a jóvenes por pensar diferente. Como Usted lo sabe, en
Colombia, la única dictadura fue la del General Gustavo Rojas Pinilla aupado por
las élites conservadoras, liberales y hasta la misma iglesia católica, dirigente
a quien años más tarde a través de un descarado fraude le arrebataran la
Presidencia en las elecciones realizadas el 19 de abril de 1970, un evento parte
aguas en la historia de nuestra patria, debido a que dio origen al grupo
guerrillero M-19, del cual Usted fue integrante.
Admiraba las acciones que adelantaban para hacerse más populares y ganar el
apoyo de muchos colombianos: el robo de la Espada de Bolívar, la toma de
camiones de leche o productos alimenticios para entregárselos a poblaciones
vulnerables, el robo de las armas del cantón norte y la toma de la embajada de
República Dominicana. No así la toma del Palacio de Justicia.
Con motivo del pacto de paz firmado por su movimiento y el Gobierno de Virgilio
Barco, literalmente corrí a integrar la Alianza Democrática M-19. Entonar el
himno del “M” en la plaza central del municipio era motivo de orgullo. Las
elecciones de la constituyente, la promulgación de la nueva Constitución
Política y el nuevo congreso de la República forjaron la esperanza de una
transformación positiva de esta nación. Lamentablemente, la organización era muy
débil y las divisiones internas no permitieron contar con un concejal de esta
joven colectividad en la ciudad. Pertenezco a ese conglomerado que durante
décadas soñó con un gobierno progresista, ahora liderado por usted, que además
respondiera a esos principios mencionados por la Ministra de Ambiente, Susana
Muhamad: las transformaciones sociales y económicas que requiere la nación para
reducir las brechas de inequidad, la defensa del medio ambiente, el
reconocimiento y garantía de derechos a las minorías, los más vulnerables y la
población en general; la defensa del Estado de Derecho y la democracia; la
consolidación de la paz; pero sobre todo, la verdad, ética e integridad.
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Voté por usted en las elecciones del 2018 y en la segunda vuelta
presidencial del 2022. Sin embargo, antes y en la primera vuelta de esta última
voté por Francia Márquez por lo que ella representa -tanto en género como en
etnia- para las colombianas maltratadas, excluidas, estigmatizadas y
violentadas. Por esos 785.215 votos es nuestra actual Vicepresidenta; por tanto,
su voz tiene suficiente fuerza para manifestar su pensamiento.
Sin embargo, varios directores nombrados en su gobierno jamás se identificaron
con el Plan Nacional de Desarrollo, en asuntos como la economía del cuidado, el
impulso de energías más limpias y otros de carácter social. El clientelismo y la
ineficiencia en la gestión de recursos han sido su máxima expresión, además de
los señalamientos, estigmatizaciones y exclusión hacia quienes pensábamos
diferente y defendíamos su administración.
Si bien el Consejo de Ministros efectuado el 4 de febrero del año en curso, es
un ejercicio interesante de transparencia que debería repetirse, siempre y
cuando se prevea una agenda, con propósitos claros y la intervención de los
ministros se centre en el avance de proyectos de interés para la ciudadanía,
lamentablemente este puso en evidencia las profundas debilidades en la gestión
gubernamental y la profunda división en sus colaboradores más cercanos, debido
fundamentalmente a que Usted, Señor Presidente, permitió que el objetivo de la
sesión se desviará a temas que, evidentemente, tenían una ausencia de
rigurosidad técnica en cuanto a las fuentes de información para la formulación
de los indicadores presentados, los cuales se constituyeron en el “florero de
Llorente” para lo acaecido.
Por último, Señor Presidente, a mi juicio, sus amigos en el Consejo de
Ministros, nunca lo quisieron encerrar, todo lo contrario, intentaron liberarlo.
No por descubrir la desnudez del rey se convierten en sus contradictores.
CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica
El Poder de la Intención en el Budhismo
En las enseñanzas del Budha, encontramos una profunda apreciación
por la naturaleza activa de la mente humana. La frase "lo
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único imposible es
aquello que no intentas, cree en tus sueños y ponte en acción" encapsula un
principio fundamental de esta filosofía: la importancia de la intención y el
esfuerzo en la búsqueda de la iluminación.
El budhismo nos
invita a reconocer que nuestra realidad es en gran medida una construcción
mental. Los pensamientos, las creencias y las intenciones que cultivamos moldean
nuestra experiencia del mundo. Cuando albergamos pensamientos negativos o
limitantes, creamos barreras que obstaculizan nuestro crecimiento personal. Sin
embargo, cuando cultivamos una mente positiva y enfocada en objetivos, sembramos
las semillas para un futuro más próspero y satisfactorio.
La frase propuesta subraya la importancia de la acción. La fe en nuestros sueños
es un primer paso, pero es la acción sostenida lo que transforma esos sueños en
realidad. En el contexto budhista, la acción no se limita a las acciones
físicas, sino que incluye también la práctica de la meditación, la compasión y
la sabiduría.
* La Intención
Pura: En el budhismo, la intención (sankalpa) es un elemento crucial de
cualquier práctica espiritual. Cuando actuamos con una intención pura, motivados
por el deseo de aliviar el sufrimiento y promover el bienestar de todos los
seres, nuestras acciones tienen un mayor impacto.
* El Esfuerzo Diligente: Buda enseñó que la iluminación es el resultado
de un esfuerzo diligente y sostenido. No es algo que se pueda lograr de la noche
a la mañana, sino que requiere práctica constante y paciencia.
* La Superación de los Obstáculos: En el camino hacia nuestros objetivos,
inevitablemente encontraremos obstáculos. El budhismo nos enseña a enfrentar
estos desafíos con sabiduría y equanimidad. Los obstáculos no son fracasos, sino
oportunidades para crecer y aprender.
Conclusión: La frase
"lo único imposible es aquello que no intentas, cree en tus sueños y ponte en
acción" es un llamado a la acción que resuena con las enseñanzas de Budha. Al
cultivar una mente positiva, actuar con intención y esforzarnos diligentemente,
podemos transformar nuestras vidas y el mundo que nos rodea.
Reflexiona:
* ¿Qué sueños te gustaría hacer realidad?
* ¿Qué obstáculos te impiden avanzar hacia tus metas?
* ¿Cómo puedes cultivar una mente más positiva y enfocada?
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