
Por: Amelia Restrepo Hincapié
UN HISTORIADOR NUESTRO: ALFREDO CARDONA TOBÓN
“A fines del año 1948 papá me llevó a las lomas más altas de la
vereda de Encenillal... Aún siendo un niño, pude notar que todo
había cambiado en Currumí. Cándido Aricapa estaba armado y un grupo
de campesinos indígenas con escopetas de fisto, no se separaron de
papá Luis y tampoco me dejaron nadar en la quebrada”

Cuando inicié con el Laboratorio de Historia y Memoria Histórica, de
la Fundación Academia Colombiana de Historia, Literatura y Arte, la
investigación sobre los escritores, historiadores y artistas del
Departamento de Risaralda, Colombia, me encontré en Quinchía
Risaralda con el nombre de un personaje reconocido por todos los
pobladores, como historiador: El Doctor (Doctor Honoris Causa de la
Universidad Tecnológica de Pereira) Alfredo Cardona Tobón. Conseguí
a duras penas una biografía y una fotografía y lo exaltamos como
Protagonista de la Cultura y sin su presencia. Consultaba internet y
encontraba la mención de sus libros. Hasta que hace una semana fue
él quien me llamó y pudimos conversar, ese arte tan maravilloso y
tan perdido.
Me encontré con un caballero nacido en Febrero 22 de 1938, lúcido,
con una memoria portentosa, disciplinado, un hombre suelto y de
conversación fácil y agradable.
Me llamó la atención que su formación no fue de historiador, ni de
investigador, es Ingeniero Mecánico de la Universidad Pontificia
Bolivariana de Medellín, donde fue profesor, así como lo fue en la
Universidad Autónoma de Manizales donde además fundó la Facultad de
Ingeniería Mecánica también en la Universidad Nacional y en el SENA.
Ingeniero especializado en Metalografía y Microscopía y como tal,
desempeñó diferentes e importantes cargos en empresas como Coltejer,
Cementos Samper, CIMETAl, FUTEC, Mancesa, Acerías Paz del Río, y
Federación de Cafeteros donde según él, se sintió muy bien. Fueron
los 10 mejores años de su vida laboral.
También como ingeniero trabajó en Kenia,
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en México, Inglaterra,
costa Rica y en Argentina, país del cual guarda buenos recuerdos,
entre otros, porque allí conoció al amor de su vida, la locutora y
presentadora Edith Angélica Bustos Cremieux, además escritora y
amante de la historia y confiesa Alfredo Cardona Tobón, nuestro
historiador, que a ella debe su pasión y dedicación a la historia y
lo narra en el Libro Historia de un poema. Fue ella la correctora de
ortografía y estilo en uno de sus libros, Crónicas de Opirama,
(nombre de un cerro, de 1956 metros sobre el nivel del mar, un
batolito ubicado en Quinchía su pueblo natal), libro con el
subtítulo de Sotanas, guapos y guarnieles, que narra leyendas de
gran valor mágico y ancestral.
En realidad, Alfredo Cardona Tobón es un historiador, con más de
cuarenta años de experiencia, con su mirada, su olfato, su
curiosidad y su deseo de saber, llevándolo a buscar en libros,
periódicos, en la mirada, en la voz y en el pasamiento de las
personas, especialmente de las mayores y a encontrar historias para
contar.
En su libro Carambá, prologado por otro quinchiano escritor Jáiber
Ladino Guapacha, narra la historia de Quinchía, y lo llama Carambá,
porque los indígenas tenían este cerro como santuario del dios
Xixaraca, creador del universo de Michua la señora del valor y de la
guerra. Es un libro que rescata raíces ancestrales y por tanto un
creador y recreador de identidad. Habla de cultura y mestizaje, de
sus corregimientos, de la tierra y sus minas, de los líderes
populares, de los personajes ilustres y de sus leyendas. Al
finalizar, cuenta que Quinchía, como población actual fue fundada en
1888 y con el respaldo del Resguardo indígena que cedió la tierra,
un aspecto que vale la pena consultar en su libro.
Es el Doctor Alfredo Cardona Tobón un gran cronista, que cada 15
días envía crónicas al Diario del Otún, hoy El Diario y a La Patria
y juiciosamente las ha ido coleccionando hasta ajustar más de cinco
libros, que constituyen una fuente histórica riquísima, la cual
estaremos consultando para rescatar otras historias y seguir
analizando su creación histórico - literaria. Allí hay publicaciones
también enviadas a El caficultor, y Papel Salmón. Y además, alimenta
diariamente su blog (www.Historiayregion.blogspot.com) con
variadísimos temas.
Y seguimos con el historiador, un hombre que desarrolló su propio
método de consulta y toma de apuntes (que conserva y son otra fuente
rica de información), de análisis y de lectura intertextual que
motiva la lectura.

Mientras ejerció su labor con el Comité de Cafeteros, anduvo
acompañado de la capacidad de asombro y el amor por la historia,
recopilando paisajes, sonidos, historias, leyendas, ideas y
aceptando sugerencias, todo ello guardado con intenciones de
escribir.
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En sus libros como Quinchía Mestizo, lleva al lector en una línea
de tiempo entre 1540 y 1828 desde Jorge Robledo hasta Juan Boussingault. En
Caudillos del desastre, revive las guerras civiles del siglo XIX que enlutaron a
Colombia y por las cuales Quinchía corrió con efectos sangrientos.
Tiene otros libros: Ruanas y bayonetas en el cual mediante cortos ensayos,
muestra la dominación de la población civil por medio de las armas y en el
titulado Indios, curas y maiceros, que invito a consultar, la dominación por
sectores hegemónicos.
Hay una serie de 9 libros referidos a la Historia Rural de Pereira, dedicado
cada uno a un Corregimiento, resaltando en ellos los valores territoriales,
económicos, humanos y sociales. Constituyen una invitación a visitarlos luego de
conocerlos desde los libros, como hacen los verdaderos turistas y viajeros. Hay
una riqueza en ellos, que en realidad mueven a la visita. Por ejemplo, La Bella
como despensa, con sus once veredas, con el Consota como su eje hídrico, sus
caminos, su Salado, los ancestros, los recuerdos, las leyendas y así por el
estilo, Caimalito, Morelia, Puerto Caldas, Cerritos, Combia, La Florida,
Altagracia, Arabia, La Estrella, La Palmilla. Hay libros de 9 de ellas y es una
invitación a estudiar las restantes.
Y pasa de la historia a la escritura, al cuento, a la novela Entonces vemos sus
nuevas creaciones con ese sesgo de crónica y leyenda, en las que es experto y
encontramos libros como La Princesa Mágica, El patio de las brujas, el Canto del
barranquero y otros en remojo como Entre el Gobia y el Batero, y la Historia de
un país inconcluso.
Definitivamente, tenemos Alfredo Cardona Tobón para rato, con su exquisita
manera de narrar y su deseo de despertar amor por la tierra y crear o rescatar
identidad. Y el Laboratorio de Historia y Memoria Histórica, el mes de Abril el
dia 11, lo exaltará como cronista, como ese comunicador, igual que otros
Protagonistas de las Comunicaciones por medio de la prensa hablada y escrita,
como tantos locutores y periodistas que tejiendo su vida, han tejido la historia
de las comunicaciones en Risaralda, como este periódico, por ejemplo con su
dueño y periodistas a la cabeza.

Consultar sus libros es sonreírle a la historia y dejarse embriagar de leyendas
sabias y con carácter de certeza y magia.
En asociación con:

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