Pereira, Colombia - Edición: 13.430-1010

Fecha: Viernes 07-03-2025

 

 ESPECIAL

 

-13

 

El despertar de la conciencia, la fórmula para salvar el mundo según ´Los Genaros´

 

el mundo, siendo el despertar de nuestra conciencia interior el verdadero cambio que experimentamos en la actualidad.


Un día sábado soleado en la mañana, empaqué en una mochila una agenda café pequeña, un bolígrafo negro, una pequeña cámara y una toalla verde y tomé una chiva rumbo al corregimiento de La Florida, localidad que limita justo con la vereda San Juan y San Marcos, en donde se localiza el territorio conocido por todo el mundo como la tierra de los ‘Genaros’.

 

Al llegar a mi destino; me di cuenta que Ricardo García continuaba usando su sombrero blanco con el que recuerdo haberlo visto hace un tiempo atrás, tenía una camisa gris corta, sencilla y como siempre una moña recogiendo su cabellera. Ricardo se encontraba acompañado de un perro grande negro pero que inspiraba confianza y un palo largo delgado con el que se encontraba atrapando limones para llevar a su maloca, una casa sin puertas ni ventanas y que es tradicional de la cultura indígena colombiana, peruana, ecuatoriana y brasileña.

 


“El 12 de febrero empezó un nuevo año ancestral para los Mayores”, expresó Ricardo refiriéndose así a sus fidedignas creencias ancestrales en los que la luna, el sol, las estrellas y por supuesto la “pacha mama”, (la tierra); son los hermanos mayores que nos muestran el camino, la iluminación y la conexión entre el ser y la naturaleza.

 

“El mundo se quedó sin respiración porque no existe una conciencia espiritual de la vida con el universo, es por esta razón que promovemos un despertar en el interior que aún no se da en el mundo occidental, es decir, en el mundo de los menores”, explicó Ricardo García al son que entre matorrales caminábamos de regreso a su maloca entre matorrales y cultivos orgánicos de mora, y algunas yerbas medicinales que mencionaba él como la pulmonaria, el eucalipto, el sauco, entre otras.


Una vez llegamos a la Maloca, en el centro de la misma, rodeada por dos sartenes, negros grandes y desgastados se encontraba Julia Isabel García, esposa de Ricardo, quien acurrujada inspirando una imagen de ternura y de una afanada humildad; se disponía a pelar una de las 7 naranjas que alcancé a contarle, esparcidas en el piso de esterilla en donde también se encontraban dos baldes color rosado llenos de moras, fresas, limones y naranjas; listos para ser revueltos según lo explicó ella, con yerbas silvestres como ajo de oso, apio caballar, pamplina y cosconilla, obteniendo como un resultado una medicina ancestral espiritual.


“Se trata de una medicina ancestral que simboliza nuestra fuerza espiritual, porque si estamos purificados en cuerpo y alma y en conexión con la naturaleza, los agentes externos no tendrán cabida en nuestro cuerpo y organismo”, precisó doña Julia.


A un lado de los sartenes y del fuego se encontraba una mesa en la que mal contados había más de 30 frascos con estas medicinas para posteriormente ser distribuidos entre los habitantes de La Florida y alrededores como un mecanismo de defensa en estos tiempos de pandemia.


Mientras tanto afuera de la Maloca un grupo de siete jóvenes, y convencidos de la importancia de la trasmisión del mensaje del despertar de la conciencia ambiental se encontraban departiendo, preparando según ellos, las próximas charlas con la orientación de Ricardo García acerca de la difusión de este mensaje a la comunidad.


Así lo dio a conocer a El Imparcial, Marcela Gómez, visitante y seguidora de las iniciativas ambientalistas de ‘Los Genaros’, quien hizo especial énfasis en la especial urgencia y necesidad del mundo contemporáneo en todo aquello que concierne a tener una mirada integral del ser, preservando el equilibrio energético entre el campo y la vida.


“Este lugar es único en el mundo porque en más de cien años no se ha amoldado a las prácticas occidentales de cultivo con químicos. Es un espacio único que tenemos en Colombia en donde los cultivos son el resultado de una creencia ancestral, es algo único y una labor de producción agroecológico que es un verdadero ejemplo”, manifestó Marcela Gómez.

 

 
Justamente el 12 de febrero inició un nuevo año ancestral según ‘Los Genaros’ o custodios de semillas, ubicados en la vereda San Juan y San Marcos de Santa Rosa de Cabal, Risaralda, y visitados por cientos de extranjeros cada año. Promueven la conexión espiritual con la naturaleza.

Hace mucho tiempo; había escuchado acerca de ‘Los Genaros’, una familia radicada en la vereda San Juan San Marcos de Santa Rosa de Cabal y cuyo reconocimiento por su gestión ambiental ha traspasado fronteras, conocidos a nivel internacional, esencialmente por ambientalistas a causa del gran legado agroecológico y espiritual que han realizado en la región del eje cafetero con el cultivo de productos orgánicos y prácticas ancestrales que ha ocasionado que europeos, norteamericanos y latinos, además de los denominados ‘Mamo’, líderes espirituales de la sierra nevada de Santa Marta visiten con frecuencia estas tierras.

 


Y como no habría de ser así, si hace dos años cuando decidí conocerlos personalmente, me di cuenta que los ‘Genaros’ se pueden considerar como una leyenda que estarán presentes en las generaciones subsiguientes con uno de los legados ambientalistas más grandes del país y de Latino América, siendo en total 161 años que han permanecido radicados en sus tierras de origen de generación en generación enviándole un mensaje de conservación ambiental y promoviendo a doquier el consumo de productos orgánicos en la región, exactamente desde el año 1.860 cuando según reza la historia, el campesino don Vicente García juró que todas sus generaciones siguientes vivirían en sus tierras sin emigrar, tal y como ha sucedió hasta el día de hoy.


Aquella vez, en la tierra de ‘Los Genaros’, exactamente en septiembre del año 2019, conté con la experiencia única de participar
en un denominado Temazcal, ceremonia propia de las culturas antiguas que proviene de la palabra náhuatl temazcalli
 

 

 

y que significa “casa de vapor” (temaz – vapor, calli – casa) y en donde el calor, el vapor y el sudor provocan una purificación corporal en el cuerpo.

En ese entonces, en compañía de 3 norteamericanas, dos argentinos y cuatro colombianos nos dispusimos a realizar una contribución de frutas que dispusimos en una manta verde sobrepuesta a las afueras de un cambuche de plástico negro. A los alrededores yacía un chamán esparciendo sahumerio a diestra y siniestra y a un costado, Ricardo García, el principal ‘Genaro’ “mambeaba” con un poporo, quizás conectándose con los hermanos mayores: el sol, la luna y las estrellas para según él, estar conectados para proseguir minutos después con la ceremonia.

 


Una vez sumergidos en el cambuche empezó el ritual. Recuerdo que en el centro había una roca tan caliente que su color era naranja y sobre la que el chamán rociaba agua que sacaba de una vasija gris repleta de yerbas con tonos verdes habidos y por haber.


Recuerdo que era un calor casi indescriptible, quizás diez veces más que un sauna a todo vapor, tanto así que muchos entre los que me incluyo, preferimos salir del improvisado cambuche solo a esperar que concluyera la ceremonia, la cual culminó con un fuerte abrazo entre todos al son que cada uno tomaba una fruta y la compartía tal vez como evocando un único momento de amor, unión y fraternidad espiritual, quizás como un simbolismo de una especie de renacimiento en nuestro interior.


Al cabo de un tiempo fueron dos o tal vez tres las veces que decidí volver a visitar a la familia de ‘Los Genaros’, especialmente a Ricardo García Ayala, quien desde hace 30 años se propuso realizar una trasformación ambiental a través del cultivo de productos orgánicos y quien de manera constante había advertido que pronto un acontecimiento de grandes proporciones cambiaría
 

 

 

Submit

 

 © El Imparcial Editores S.A.S  |   Contacto 57 606 347 7079  

    © 1948-2009 - 2025 - El Imparcial - La idea y concepto de este periódico fue hecho en Online Periodical Format (OPF) que es un Copyright de ZahurK.

    Queda prohibido el uso de este formato e idea (OPF) sin previa autorización escrita de ZahurK