54 MINISTROS EN 31 MESES: ¡NI GESTIÓN NI HUELLA!

Por: Álvaro
Ramírez González
alragonz@yahoo.es
Con 31 meses de mandato y 54
ministros que desfilaron por el Palacio de Nariño, se confirma el perfil de un
gobernante impreparado, inestable, y con serios problemas de comportamiento.
La salida del ministro Diego Guevara en la cartera de Hacienda, hace más
pronunciada la crisis de un gobierno que no va para ninguna parte.
El primero que está fracturado al
externo por ese inestable y poco comprometido desempeño, es el Pacto Histórico,
una agrupación de partidos que Petro armó, para fortalecer en su momento su
candidatura.
“Nadie me ha traicionado más veces en la vida que Claudia López”, afirmó Petro.
“Me ha traicionado 7 veces!”,
puntualizó.
¿Cuál es entonces el futuro político del candidato de Petro?
¿Quién será su candidato?
¿Con quién hará la alianza para salvar esa candidatura, si Claudia López, no
será su aliada?
¿Que tiene el gobierno del cambio para venderle a sus posibles electores?
¿Otra vez el odio de clases?
¿Otra vez, quitarles a los ricos para darle a los pobres?
¿Y por qué no lo hizo en estos 4 años?
¿Por qué los ricos siguen siendo ricos y los pobres, siguen siendo pobres?
¿No será que la idea de Petro de redistribuir la riqueza fracasó?
¿Será que es una pésima idea, tratar de empobrecer los ricos para darle a los
pobres?
¿Qué pasó con La Paz total?
¿Un baño de sangre sin antecedentes?
¿Qué hay 10 departamentos en guerra?
¿Cuándo habíamos tenido una masacre de 110 colombianos como la del Catatumbo?
¿Cuándo habíamos tenido el desplazamiento de 60.000 colombianos hacia Cúcuta?
¿Por qué hoy no hay unas FARC sino tres?
¿Qué pasó con la suspensión de la fumigación aérea de las plantaciones de coca?
¿Qué vamos a hacer hoy con 320.000 hectáreas cultivadas de coca?
¿Qué ministros dejan huella?
Casi ninguno.
Pero hay dos carteras muy destacadas que si dejaron huella.
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Iván Velázquez que acaba de renunciar dejó una profunda huella.
Desbarató, desarmó y desmoralizó totalmente las Fuerzas Armadas de Colombia.
Nunca antes nuestras FF. AA, habían puesto casi todos los muertos de la guerra.
Nunca antes las FARC y el ELN, habían tenido muchísima más fuerza que nuestras
FF.AA.
¿Petro, por que el ELN, no firmó La Paz que prometiste en los
primeros 3 meses?
¿Por qué no la va a firmar nunca?
¿Por qué son más fuertes que las FF. AA, que deja Iván Velázquez?
Ese ministro sí dejó huella.
Le entregó medio país al terrorismo y a la delincuencia.
¡Y se marchó!
Esa si es una profunda huella.
Los otros 2 ministros que dejan una huella profunda son:
Carolina Corcho.
Guillermo Alfonso Jaramillo.
Estos dos ministros de la cartera de salud han hecho el cambio más perverso en
la salud de los colombianos.
El sistema tenía hasta hace 18 meses una cobertura del 98.5% de la población
colombiana.
Y una satisfacción en la calidad del servicio del 74% según la última medición.
Hoy producto del chu, chu, chu, de Petro, que seca el flujo de recursos hacia
las EPS, y de la gestión de estos depredadores, la salud de los colombianos está
totalmente colapsada.
En quiebra por mandato del gobierno, y el no pago de los compromisos, las EPS.
Consecuencialmente, en quiebra las IPS, que ejecutan la prestación de servicios,
y no reciben tampoco los recursos.
Y finalmente en cierre y quiebra los dispensadores de medicamentos y los
laboratorios farmacéuticos.
Nadie les paga.
Están en quiebra todos los actores del sistema de salud que Petro ha tratado
equivocadamente de imponer.
Y se alistan para morir, muchas decenas de miles de pacientes que hacen
infructuosas filas para no recibir ni atención ni medicamento alguno.
Es una fila hacia la muerte segura, de decenas de miles de colombianos.
Esos dos ministros sí dejan huella.
La huella de la muerte.
Después de 31 meses y el desfile de 54 ministros, el gobierno Petro no ha
logrado nada.
Desorden, abandono y corrupción como no habíamos conocido.
Pero, ni gestión ni huella.
¡Nada! |
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DE AQUÍ Y DE ALLÁ

Por: Otoniel Parra Arias
DUTERTE EL PRESIDENTE FILIPINO OBSESIONADO POR
COMETER ASESINATOS COLECTIVOS
No siempre las noticias internacionales son deprimentes en lo que
concierne al respeto de los derechos humanos y la aplicación de la justicia para
los menos favorecidos mediante el castigo de auténticos reyes del dolor y la
muerte.
Me refiero al expresidente de Filipinas Rodrigo Duterte Roa, nacido el 28 de
marzo de 1945, abogado filipino que ocupó la presidencia de su país de 2016 a
2022.
Desde antes del inicio de su mandato Duterte prometió a su pueblo que él mismo
tomaría las armas para ajusticiar a los sospechosos y acusados del delito del
narcotráfico que pululaban en todo el país en una actitud draconiana en la que
se llevaría por delante todas las normas de respeto al precepto universal de
nadie ser declarado culpable sin ser sometido y vencido en juicio.
De tal manera este abogado decidió dejar a un lado los códigos y normas
tradicionales para colocarse al lado de los policías y demás autoridades e
incluso hasta llegar a superarlos en la búsqueda personal de procedimientos que
incluían la pena de muerte sin fórmula de juicio, medida con la cual quitó la
vida a miles de personas, incluidos cientos de jóvenes no todos comprobadamente
incursos en el delito del narcotráfico el consumo de estupefacientes, quienes
solo por sospechas fueron ejecutados en sus mismos domicilios delante de sus
padres y familiares sin derecho a alegato alguno de posible justificación.
Duterte mató bajo su supervisión personal según datos, a más de cuatro mil
personas aunque las estadísticas parecen demostrar que sus víctimas superan las
veinte mil.
Luego de su mandato Duterte llevaba una vida normal en la vida civil y hace
pocos días al regreso de un viaje a Hong Kong, fue detenido a su llegada a
Manila extraditado para ser sometido a un juicio ante la Corte Penal
Internacional que tiene un cúmulo de pruebas sobre sus excesos y abusos contra
la vida de individuos ejecutados por él y sus hombres en sus recorridos que
incluían la visita a los mismos hogares de los afectados con un final siempre
definido el asesinato para quienes parecían sospechosos por su fisonomía o por
estar marcados por tatuajes notorios.

Duterte al parecer es la excepción que confirma la regla para
llevar un mínimo de justicia ante los atropellos que en el mundo se cometen
actualmente por los más poderosos.
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