Pereira, Colombia - Edición: 13.445-1025

Fecha: Martes 25-03-2025

 

INTERNACIONAL

 

El Imparcial-5

 
Venezuela reduce jornada pública por crisis energética


 

El gobierno de Venezuela anunció este domingo la reducción de la jornada laboral en la administración pública debido a la "emergencia climática" reflejada en el descenso de los embalses, vitales en la producción de energía eléctrica en el país.

 

La medida, que comenzará el lunes 24 de marzo, recuerda a las aplicadas durante los años 2016 y 2018 por el presidente Nicolás Maduro, que alertó entonces sobre la reducción del caudal en la hidroeléctrica Guri, que genera 80% de la energía al país, por la sequía.

 

"Producto de la emergencia climática que ha conllevado al aumento de temperaturas a escala mundial, estamos haciendo frente a un evento climatológico que afecta el nivel de agua de los embalses que generan la energía eléctrica en la región andina", indicó el gobierno en un comunicado.

Por ello, "se ajustará el horario laboral desde las 8H00 am hasta las 12H30 pm durante las próximas seis semanas". Además, "se declara el 1×1, que consiste en un día laborable por un día no laborable".

De esta forma, la atención en las oficinas públicas se reducirá a tres días a la semana con jornadas de cuatro horas y media.

Los organismos a cargo de servicios esenciales quedan exceptuados.

El gobierno llamó a la población a acompañar estas acciones con medidas como el "ajuste de la temperatura de los aires acondicionados a 23°C, el aprovechamiento de la luz natural y la desconexión de aparatos electrónicos" cuando no se estén utilizando.

En 2019, luego de un apagón masivo, también se redujo la jornada laboral y se suspendieron las clases.

Los racionamientos eléctricos son habituales desde hace más de 15 años en los estados del interior.

Entre 2019 y 2024 el país ha quedado a oscuras por días debido a apagones que expertos atribuyen a falta de mantenimiento y el gobierno achaca a sabotajes.

 

Realidad y fantasía del “Tren de Aragua”




Se ha llegado al extremo de comparar el Tren de Aragua con una enorme corporación privada y transnacional. De acuerdo a ese modelo, se trataría de una estructura jerárquica, con una cúpula o alta dirección que planifica, ordena y controla las filiales de una red distribuida en Estados Unidos, México, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Chile y otros países.

El que se haya elegido el modelo corporativo de la gran empresa no es producto de la pura arbitrariedad: responde a la necesidad de encontrar un modo de comprender o interpretar un fenómeno inédito o casi inédito en América Latina, que es el de la migración masiva de delincuentes en un período relativamente corto de tiempo: entre 7 y 8 años, aproximadamente.

En la historia del Tren de Aragua, de acuerdo al documentado libro de la periodista Ronna Rísquez, tres peligrosos y experimentados delincuentes -Yohan Romero López, alias “Johan Petrica”; Héctor Guerrero Flores, alias “El Niño Guerrero” y Larry Amaury Acuña,
alias “Larry Changa”- serían “los 3 papás” del Tren de Aragua.

Por debajo de estos, habría pranes y jefes de bandas, así como representantes en Chile y Colombia. Sin embargo, esta banda de tentáculos, alianzas y crímenes muy sonoros, a pesar de su considerable tamaño, está lejos, al menos hasta ahora, de la estructura disciplinada e interconectada de la que hablan ciertos analistas y políticos. Es un pulpo grande o muy grande, que no tiene la envergadura, por ejemplo, que tuvieron en su momento los carteles de Cali y Medellín.

El Tren de Aragua -nombre peculiar-, banda organizada que había adquirido fama en Venezuela, y que nació como distorsión de una actividad sindical, tenía su centro de mando en el penal de Tocorón.

Sacó provecho del proceso de migración forzosa que se intensificó a partir de 2016. En la marcha terrible y forzada de casi 8 millones de venezolanos, varios centenares de delincuentes -he leído una estimación que sugiere que sumarían entre 2 y 3 mil aproximadamente- cruzaron las fronteras venezolanas y se establecieron en otros países. A medida que la cantidad de migrantes venezolanos se incrementaba y diseminaba, el número de delincuentes también se dispersó en el continente.
 

Algunos de esos delincuentes viajaron en grupo, acompañados de sus socios de canalladas. Otros lo hicieron con familia o solos, escapando de la precariedad y en búsqueda de oportunidades. Puede parecer irónico, pero no lo es: buscaban nuevos campos, más jugosos, en los que cometer sus delitos.

En un reportaje emitido por un informativo de la televisión peruana, una reportera entrevista a la madre de un delincuente venezolano capturado in fraganti durante el atraco a una joyería en Lima, en mayo de 2022. Días después la madre va a las puertas del lugar donde el atracador está detenido, pero no le permiten ingresar ni hablar con él. Insiste durante varias mañanas consecutivas. Hasta que un día se presenta con un cartel que dice, “quiero a mi hijo vivo”. El mensaje capta la atención de la reportera, que la entrevista. Entonces le pregunta, cómo es posible que su hijo haya “venido de tan lejos
a robar”, a lo que la señora responde, con simpleza sobrecogedora, “es que allá no hay nada que robar”.

Una “marca”

Pasó, por una parte, que cuando los delincuentes venezolanos comenzaron a actuar en distintas ciudades del continente, cometieron acciones de extrema violencia: rápidamente se posicionaron en el interés de la opinión pública. Hubo delitos, por ejemplo, en Bogotá y Quito, que sí fueron cometidos por migrantes que habían pertenecido al Tren de Aragua. No tardó “el Tren de Aragua” en
convertirse en una etiqueta, etiqueta cada vez más repetida, un comodín de uso pegajoso, en el que confluyen realidad y fantasía.
 

 

 

Pero, increíblemente -y esta es una historia que merece ser investigada, analizada y escrita por un equipo multidisciplinar- el uso de la categoría “Tren de Aragua” se extendió, de forma tan poderosa e indiscriminada, que fue adoptada por autoridades, investigadores y gobiernos, sin considerar dos hechos sustantivos: el primero, la historia específica y las realidades concretas del “Tren de Aragua”, que ya he mencionado; la segunda, la aparición en los últimos años de centenares de pequeñas y medianas bandas en todas las regiones del país y no relacionadas entre sí, muchas de ellas dedicadas al narcotráfico, que formaron parte de la huida del territorio venezolano.

 

Quiero decir: entre los criminales que salieron del país los había pertenecientes o relacionados con el “Tren de Aragua” y los que no.

 

Es en ese marco de cosas, cuando el régimen de Maduro comenzó a liberar delincuentes comunes incitándoles a salir de Venezuela, para así bajar los índices delictivos, aliviar el congestionamiento carcelario y crearles problemas a otros países -especialmente a Estados Unidos-, y una vez que se ha conocido que hay funcionarios de la dictadura de Maduro que tienen vínculos con líderes de la banda, la marca “Tren de Aragua” -porque es como una marca de lo negativo- ha crecido todavía más, se ha hinchado, ha adquirido proporciones donde la realidad se confunde con la fantasía.

Lo que está ocurriendo es una consecuencia inevitable: Trump y su gobierno detienen a centenares de emigrados venezolanos y los envían a una cárcel en El Salvador. En el procedimiento hay delincuentes y hay inocentes, que ni tienen relación con la banda ni han cometido delitos. Es probable, muy probable, que haya quienes no disponían de los documentos necesarios para permanecer en territorio estadounidense. Eso no significa que pertenezcan al “Tren de Aragua” ni que esté justificado el modo en que han sido deportados.

La actuación del gobierno de Estados Unidos es doblemente peligrosa: arrastra a inocentes a una prisión en El Salvador, y añade un estigma a la reputación de los venezolanos que tuvieron que salir de su país en contra de su voluntad porque sus vidas estaban en peligro o la sobrevivencia se había tornado insostenible. ¿Acaso eso los convierte en criminales?


Conversaciones EE. UU.-Ucrania inician en Riad y Rusia anticipa difícil negociación
 



La reunión entre Ucrania y Estados Unidos sobre una posible tregua parcial en la guerra con Rusia comenzó en Arabia Saudita, antesala de las negociaciones entre las delegaciones rusa y estadounidense, también en ese país asiático, que el Kremlin prevé "difíciles".

El enviado de Donald Trump, Steve Witkoff, se mostró por su parte mucho más optimista y dijo esperar un "progreso real" durante la reunión en Riad con los negociadores del presidente ruso Vladimir Putin.

Estados Unidos y Ucrania presionan para lograr, como mínimo, una tregua en los ataques contra instalaciones energéticas, muy dañadas del lado ucraniano más de tres años después de la invasión rusa.

 

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, llamó ayer a "presionar" a Putin para cesar los ataques y terminar con la invasión.

"No importa de qué hablemos con nuestros socios, hay que presionar a Putin para que dé una orden real para detener los ataques. Quien inició esta guerra es quien tiene que terminarla", declaró Zelenski.

La reunión entre Estados Unidos y la delegación ucraniana, liderada por el ministro de Defensa, Rustem Umerov, comenzó este domingo, indicó el titular en Facebook e Instagram.

"Comenzamos una reunión con el equipo americano en Riad. Estamos cumpliendo el encargo del presidente de Ucrania para lograr una paz digna para nuestro estado y garantizar la seguridad"… Los contactos, a nivel técnico, se centran en particular en "propuestas relativas a la seguridad de las instalaciones energéticas y de infraestructura". "Estamos trabajando en una serie de cuestiones técnicas complejas: nuestra delegación incluye especialistas en energía, así como representantes militares de la rama naval y aérea", sostuvo el jefe de la delegación ucraniana, integrada por el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Syrskii; el jefe del Estado Mayor, Andrii Hnatov, y asesores de Zelenski.

Un alto funcionario ucraniano informó a la AFP que las conversaciones van "bien, pero que hay que esperar a mañana (lunes) para sacar conclusiones".

Por ahora, Rusia asegura que solo ha acordado en esta etapa con Washington un alto en los ataques a sitios energéticos de ambos bandos.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ya moderó las expectativas sobre las nuevas conversaciones destinadas a poner fin al conflicto, iniciada por la ofensiva rusa contra Ucrania en febrero de 2022.

"Es un tema muy complejo y hay mucho trabajo por hacer. Estamos solo al comienzo del camino", dijo a la televisión rusa. Las negociaciones del lunes serán "difíciles".

Como símbolo de estas diferencias, la delegación ucraniana estará encabezada por el ministro de Defensa, mientras que Putin decidió enviar a un senador que fue diplomático de carrera y un funcionario del Servicio Federal de Seguridad (FSB) ruso, ambos perfiles de menor rango.

 

Otra divergencia notable es que Peskov aseguró que "el principal tema de discusión" con Estados Unidos será "la reanudación" del acuerdo de granos en el mar Negro, omitiendo toda mención a un posible acuerdo de cese de los combates, limitado o sin condiciones.

El acuerdo, vigente entre 2022 y 2023, permitió a Ucrania exportar sus granos, claves para la alimentación mundial, pese a la presencia de la flota rusa en la zona.

Rusia se retiró del acuerdo al cabo de un año, después de acusar a las potencias occidentales de no cumplir sus compromisos de suavizar las sanciones a las exportaciones rusas de productos agrícolas y fertilizantes.

 

 

 

 
"Nuestros negociadores estarán dispuestos a discutir los matices de esta cuestión", indicó Peskov.

Por su parte, el enviado estadounidense Witkoff afirmó que esperaba ver un "progreso real en Arabia Saudita este lunes" con los rusos, "especialmente en lo que respecta al mar Negro".
 

Elecciones legislativas el 28 de abril anuncia primer ministro de Canadá




El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció este domingo elecciones legislativas anticipadas para el 28 de abril, mientras su gobierno se enfrenta a una guerra comercial con Estados Unidos y a las amenazas de anexión de su presidente, Donald Trump.

Carney, exgobernador del banco central de Canadá, fue elegido por el Partido Liberal para sustituir a Justin Trudeau como primer ministro, por lo que aún no se ha enfrentado a unos comicios.

El primer ministro adelantó que el eje de la campaña de su partido de cara a estas elecciones, previstas en un principio para octubre, serán las amenazas comerciales y territoriales del presidente estadounidense Trump.


El primer ministro de Canadá, Mark Carney, anunció este domingo elecciones legislativas anticipadas para el 28 de abril, mientras su gobierno se enfrenta a una guerra comercial con Estados Unidos y a las amenazas de anexión de su presidente, Donald Trump.

Carney, exgobernador del banco central de Canadá, fue elegido por el Partido Liberal para sustituir a Justin Trudeau como primer ministro, por lo que aún no se ha enfrentado a unos comicios.

El primer ministro adelantó que el eje de la campaña de su partido de cara a estas elecciones, previstas en un principio para octubre, serán las amenazas comerciales y territoriales del presidente estadounidense Trump.


"Acabo de pedir a la gobernadora general que disuelva el Parlamento y convoque elecciones para el 28 de abril", dijo Carney en un discurso a la nación, en referencia a la representante del rey Carlos III del Reino Unido en Canadá, país miembro de la Commonwealth.

Trump "quiere quebrarnos para que Estados Unidos sea nuestro dueño. No dejaremos que ocurra eso", dijo Carney.


"Nos enfrentamos a la crisis más importante de nuestras vidas debido a las acciones comerciales injustificadas del presidente Trump y sus amenazas a nuestra soberanía", afirmó el primer ministro.

"Nuestra respuesta debe ser construir una economía fuerte y un Canadá más seguro", agregó, comprometiéndose a no reunirse con Trump hasta que el líder estadounidense reconozca la soberanía canadiense.

El Partido Liberal, en el poder desde hace una década, se vio sacudido por varios escándalos que le hicieron perder popularidad.

Carney apelará al patriotismo para tratar de conseguir mantenerse en el gobierno después de las amenazas de Trump de convertir a Canadá en el 51º estado de Estados Unidos.

El republicano ha desatado también una guerra comercial con la imposición de aranceles a las importaciones provenientes de Canadá, socio del tratado de libre comercio T-MEC.

Tendencias y favoritos

Temas internos como el costo de vida y la inmigración suelen dominar las elecciones en Canadá, pero esta vez, un asunto clave encabeza la lista en este país de 41 millones de personas: quién es el mejor para manejar a Trump.


La abierta hostilidad del presidente estadounidense hacia su vecino del norte –aliado de la OTAN e históricamente uno de los socios más cercanos de su país– ha trastocado el panorama político canadiense.

Trudeau, que estaba en el poder desde 2015, era profundamente impopular cuando anunció su renuncia. Hace apenas unas semanas, los conservadores de Pierre Poilievre eran considerados los favoritos.

Pero las encuestas se han inclinado a favor de Carney desde que asumió el control de los liberales, que sólo tienen una minoría en el Parlamento. Ahora los analistas consideran que la carrera está demasiado reñida como para dar un ganador.

"Muchos consideran que es una elección existencial, sin precedentes", declaró a la AFP Felix Mathieu, politólogo de la Universidad de Winnipeg.

"Es imposible en este momento hacer predicciones, pero estas serán unas elecciones seguidas muy de cerca y con una participación electoral que debería ir en aumento".

Poilievre, de 45 años, es un político de carrera, electo por primera vez cuando tenía sólo 25 años. Es un veterano activista de discurso duro, y en ocasiones se le ha etiquetado como libertario y populista.

El domingo, Poilievre, a quien algunos ven similar a Trump por su estilo y contenido, marcó el tono. "Quiero lo opuesto a lo que quiere Donald Trump", dijo el líder conservador, y prometió basar su campaña en cuestiones económicas del día a día y en las preocupaciones de la "gente común".

Carney, de 60 años, hizo su carrera fuera de la política electoral. Estuvo más de una década en el banco Goldman Sachs, luego dirigió el banco central de Canadá y después el Banco de Inglaterra.

Trump afirma que no le importa el futuro de su vecino, mientras sigue adelante con los planes de imponer nuevos aranceles a Canadá y otros socios comerciales importantes el 2 de abril.

"No me importa quién gane allí", afirmó Trump esta semana.

"Pero hace poco, antes de que yo me involucrara y cambiara totalmente las elecciones, que no me importan, [...] el Partido Conservador llevaba una ventaja de 35 puntos", agregó.

 

 

 

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