Pereira, Colombia - Edición: 13.447-1027

Fecha: Jueves 27-03-2025

 

 TECNOLOGÍA

 

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Elon Musk y China compiten por la supremacía en robots humanoides

 

 

 

similar, en otros países, la automatización de tareas domésticas e industriales podría aliviar problemas asociados al envejecimiento de la población y la escasez de trabajadores en ciertos sectores.

Las empresas de vehículos eléctricos también han encontrado en la robótica humanoide un campo de expansión natural. XPeng, por ejemplo, presentó su robot Iron y tiene planes de producción en masa para 2025, mientras que BYD ha invertido en diversas startups de humanoides. La experiencia adquirida en la fabricación de vehículos eléctricos, especialmente en áreas como sensores y baterías, otorga a estas compañías una ventaja competitiva en el desarrollo de robots avanzados.

 

La posibilidad de que los robots humanoides se conviertan en una parte esencial de la vida cotidiana no es descabellada. Según proyecciones de Goldman Sachs, el mercado global de estos dispositivos alcanzará un valor de 38.000 millones de dólares para 2035. Se estima que en cinco años se producirán 250.000 unidades destinadas a uso industrial, y en una década los consumidores podrían comprar un millón de unidades anuales.

 

 

A medida que avanza la carrera tecnológica, surgen preguntas sobre las implicaciones éticas y económicas de una sociedad donde los humanoides desempeñen un papel crucial. Si bien el potencial de estas máquinas para mejorar la productividad y la calidad de vida es innegable, también se deben considerar los desafíos relacionados con el desplazamiento laboral y la regulación de la inteligencia artificial.

El futuro de los robots humanoides está en juego, y la competencia entre Elon Musk y China podría definir no solo quién liderará el mercado, sino también cómo estas tecnologías transformarán el mundo en los próximos años. Con cada avance en automatización y diseño, la visión de una sociedad en la que los humanos convivan con robots cada vez más sofisticados está más cerca de convertirse en realidad.

 

Elon Musk, conocido por su visión futurista y proyectos innovadores, considera que el mercado de los robots humanoides podría generar ingresos de hasta 10 billones de dólares. Sin embargo, la competencia no se hace esperar, y China ha comenzado a posicionarse como un actor clave en este campo.

 

El reciente despliegue de robots humanoides en la gala del Año Nuevo Lunar de China, visto por más de mil millones de personas, marcó un hito en el desarrollo tecnológico del país. Las impresionantes capacidades de estas máquinas, que van desde la danza sincronizada hasta la realización de maniobras complejas como volteretas y patadas circulares, han captado la atención mundial. Detrás de estos avances está el objetivo del gobierno chino de consolidar su liderazgo en la robótica humanoide, un sector que podría convertirse en la próxima gran revolución industrial.

 

 

Mientras Tesla, con su robot Optimus, lidera el camino en Occidente, China ha apostado por una estrategia agresiva para ponerse al día. Empresas como Unitree, UBTech y Agibot han demostrado avances significativos en el desarrollo de humanoides, gracias a una combinación de ingeniería innovadora y un robusto ecosistema de manufactura. Beijing ha respaldado esta carrera con inversiones millonarias y una política de apoyo gubernamental que busca garantizar la supremacía tecnológica del país en este campo emergente.

La competencia se extiende a nivel global. Microsoft, Nvidia y Jeff Bezos han apostado por la empresa estadounidense Figure AI, mientras que Meta también planea incursiones en este sector. Por su parte, China ha intensificado su producción de robots industriales, superando a cualquier otro país desde 2021 y consolidándose como la mayor fuerza en automatización manufacturera.

 

Uno de los principales desafíos que enfrenta

 

 

China es el desarrollo de tecnologías centrales. A pesar de contar con la mayor parte de la cadena de suministro para robots humanoides, el país sigue dependiendo de Occidente en áreas clave como chips de procesamiento, sensores de alta precisión y sistemas operativos especializados. Empresas como Nvidia siguen dominando el mercado de chips de inteligencia artificial, mientras que las restricciones tecnológicas impuestas por Estados Unidos buscan limitar el acceso de China a componentes críticos. Para contrarrestar esto, Beijing ha intensificado sus esfuerzos en la fabricación de semiconductores propios, buscando reducir su dependencia tecnológica.

La carrera también se libra en términos de costos. Empresas chinas han logrado producir robots humanoides a precios significativamente más bajos que sus contrapartes occidentales. Engine AI, por ejemplo, ha lanzado un modelo por aproximadamente 12.175 dólares, mientras que Unitree ofrece su G1 por 13.697 dólares. En comparación, Elon Musk ha estimado que su robot Optimus costará entre 20.000 y 30.000 dólares, lo que podría ponerlo en desventaja si las empresas chinas logran desarrollar productos de similar capacidad a un costo menor.
 

El interés por los robots humanoides no solo responde a la curiosidad tecnológica, sino a una necesidad económica y social. Con la crisis demográfica que enfrenta China, donde la población ha disminuido por tercer año consecutivo, estos robots podrían ser una solución clave para compensar la reducción de la fuerza laboral. De manera

 

 

 

 

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