Pereira, Colombia - Edición: 13.762-1342

Fecha: Domingo 08-03-2026

 

 COLUMNISTA

 

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DE AQUÍ Y DE ALLÁ.

 

 

Por: Gustavo Pérez González

 

LARGA VIDA PARA EL PERIODISMO SIN FRONTERAS NI ATADURAS.

 

El pasado 09 de febrero fue una de las tantas celebraciones del calendario internacional con gran significación para un sector importante y destacado de la población mundial, como es el de los periodistas; fue para Colombia el día nacional creado en memoria al periodista por excelencia, Manuel del Socorro Rodríguez, creador en 1791, del primer periódico escrito que circuló en Santafé de Bogotá en tiempos del orgulloso virreinato español en esta parte del hemisferio.

 

La del periodista, es una fecha clásica que causa gran alegría en los medios en los cuales laboran miles de personas, desde los tradicionales periódicos editados en papel, ya en franca disminución por efectos del modernismo electrónico, hasta los más modernos bastiones de esa información virtual, aún sin el reconocimiento general que tardó también mucho tiempo en lograr la industria editorial tradicional.

 

Pero el jolgorio que causa en muchos con brindis de vinos y rosas por el reconocimiento al esfuerzo de todo un año en aquello tan tradicional de garrapatear informaciones luego de prolijas investigaciones en los medios locales e internacionales, rebaja en alto porcentaje cuando a instancias de esta fecha tan icónica miramos la parte trasera del tema, aquella de la que pocos desean acordarse a la luz de las felicitaciones mutuas, como el recordar entre lágrimas y quejas la muerte de muchos comunicadores a instancias del cumplimiento de su deber en todos los niveles, desde el doméstico hasta la vitrina de las grandes noticias internacionales debido a la acción de metralla en misiles y armas de todo calibre de guerras y guerritas que atosigan al género humano en forma inmisericorde.

 

 

 

Y es que recordamos en nuestra ya larga actividad al frente de la hoja en blanco, historias de comunicadores de poblaciones y barrios destacados de las grandes ciudades en los cuales casi cada día veíamos el registro necrológico de asesinatos propiciados por sicarios de barrio pagados por personajes nefastos que consideraban que ordenando la muerte desde una bicicleta de parte de un fascineroso cobarde y alquilado lograban satisfacción por las denuncias del desafortunado periodista local que solamente había tratado de denunciar alguna trama de barriada, en eso tan común del tráfico de drogas al menudeo y otros delitos menores pero que servían para mantener versiones baratas de la mafia en sus más precarias presentaciones.

 

Esas muertes registradas en los noticieros radiales con noticas muy breves y en los diarios en la última sección de curiosidades causaban y siguen causando pérdidas dolorosas ante el incremento malsano de la delincuencia en poblaciones y grandes capitales.

 

 

Y ya en letras mayúsculas el fallecimiento de capitanes de la información desde las trincheras de las guerras de moda en Ucrania y la Franja de Gaza, sin olvidar las guerras olvidadas de Africa y otros lugares del mundo sin suficiente poder de repercusión internacional.

 

Pero para unos y otros con la pérdida de valiosas vidas humanas de servidores de los medios escritos y los medios virtuales, mediante su prodigioso recuento en alas de la crónica y la captación visual de momentos plenos de dramatismo en estas muertes globales ordenadas por lo regular, desde Washington y Moscú.

 

Todos estos valientes ostentan el primer lugar en el recuerdo de quienes alimentados por este deseo que nunca fenece como es el de suministrar informaciones que de otra forma permanecerían en el silencio para

 

 

 

 

solaz de obesos líderes mundiales, siempre dispuestos a brindar verdades distorsionadas desde cocteles y festines en los que en medio de sonrisas sibilinas desenan mantener una paz de mentiras para un mundo aterrado al conocer las verdades sangrientas que ellos mismos portan como prueba de sus protagonismos de muerte.

 

Un brindis de vida para todos los comunicadores, desde los corresponsales de hojas municipales de circulación moderada hasta los más prestigiosos corresponsales de guerra en cualquier lugar del mundo. Para todos ellos el deseo por una larga vida en ejercicio de lo que más aman: el periodismo sin fronteras ni calificativos.

 

AL SENADO, Moisés Guarín Fuerza Ciudadana # 19.

 

 

El candidato y Representante de la organización política M-19 es respaldado por campesinos y trabajadores del país, entre ellos, la Confederación Baluartes Campesinos de Colombia compuesta por 25 federaciones regionales, entre ellas, la Federación Baluartes Campesinos de Risaralda.

Moisés Guarín representa las banderas históricas de la justicia social, la dignificación del campesinado, la defensa del territorio y la construcción de un país más equitativo, con una trayectoria y compromiso con las luchas sociales.

 

MARCAR EL LOGO DE FUERZA CIUDADANA Y EL #19 EN EL TARJETÓN A SENADO.

Por: Leonardo Franco Arenas.

 

 

 

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