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COLUMNISTA

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.372-952

Fecha: Martes 26-11-2024

 

CHARLAS CON UN MAESTRO SAMMASATI

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Lama Sammasati para Latinoamérica

 

El Camino Invisible: Un Viaje Más Allá de las Palabras
Reflexiones sobre el Upadesha 93 La Senda Invisible del Hombre Liberado

 

La Senda Invisible del Hombre Liberado

 

"¿Quién puede trazar la senda de aquel que se eleva en el firmamento de la liberación, el infinito Vacío sin principio? Sus pasiones son paz y los placeres son impotentes sobre él. ¿Quién puede trazar su invisible senda? Es tan difícil de seguir como la de los pájaros en el aire."

Budha


El upadesha 93 nos invita a una profunda meditación sobre la naturaleza de la liberación espiritual. Es un verso que nos sumerge en un mar de paradojas y nos desafía a trascender las limitaciones del lenguaje para comprender la verdadera esencia del ser liberado.

¿Quién puede trazar la senda de aquel que ha alcanzado la liberación? La pregunta en sí misma es una invitación a la contemplación. Al igual que un pájaro surca los cielos dejando tras de sí solo el rastro efímero de su vuelo, el ser liberado se mueve a través de la existencia sin dejar huellas visibles. Su camino es invisible, no porque esté oculto, sino porque trasciende las categorías y las formas de la realidad que conocemos.

El verso nos habla de un estado de perfecta paz interior, donde las pasiones han sido trascendidas y los placeres mundanos ya no tienen poder. Es un estado de vacío, pero no un vacío carente de contenido, sino un vacío infinito y lleno de posibilidades. Es el estado de aquel que se ha liberado de los condicionamientos y las limitaciones de la mente, y que ha alcanzado la unidad con el Todo.

La imagen del firmamento es particularmente poderosa. El firmamento representa lo infinito, lo eterno, lo que está más allá de nuestro alcance. Al elevarse en el firmamento de la liberación, el ser liberado se une a la misma esencia del universo. Se convierte en una expresión de la divinidad, una partícula de lo absoluto.

Sin embargo, la belleza de este verso radica también en su misterio. El camino del ser liberado es difícil de seguir, no solo porque es invisible, sino también porque desafía nuestra comprensión racional. Es un camino que se experimenta más que se explica, un camino que se revela en la intimidad de la experiencia espiritual.

Reflexiones para el lector:

• La liberación como un estado de ser: El
upadesha 93 nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la liberación. ¿Es la liberación un destino al que se llega al final de un largo camino, o es más bien un estado de ser que puede ser cultivado en cada momento?

 

• La importancia de la experiencia directa: El verso nos recuerda que la verdad última no puede ser transmitida a través de palabras. La comprensión profunda de la liberación requiere una experiencia directa, una conexión personal con lo divino.

• La paradoja del vacío: El vacío del que habla el verso no es un vacío negativo, sino un vacío lleno de posibilidades. Es un estado de no-dualidad, donde el sujeto y el objeto se unen en una sola realidad.

El upadesha 93 es una invitación a explorar las profundidades de nuestro ser. Es un llamado a trascender las limitaciones de la mente y a experimentar la libertad que es nuestra por derecho de nacimiento.

Si tienes alguna inquietud o comentario, no dudes en ponerte en contacto conmigo al correo gongparabsel@gmail.com o al WhatsApp +57 314 623 83 08.

Preguntas de reflexión

¿Cómo podemos conciliar la idea de un camino invisible con la necesidad humana de guías y enseñanzas?

Si las pasiones son paz para el ser liberado, ¿qué implicaciones tiene esto para nuestra búsqueda de la felicidad?
 

 

 

¿Cuál es la relación entre el vacío infinito y la experiencia de la plenitud en la liberación?

 

¿De qué manera la imagen del firmamento puede ayudarnos a visualizar y comprender nuestro propio potencial de liberación?

¿Cómo podemos aplicar las enseñanzas del upadesha 93 en nuestra vida cotidiana, marcada por las demandas y distracciones del mundo?

¿Qué obstáculos internos y externos pueden impedirnos seguir la senda invisible del ser liberado?

¿Cómo podemos cultivar la confianza necesaria para abandonarnos al vacío y permitir que la liberación se manifieste en nosotros?

 

Desahogo

Por: Edgar Cabezas

 

En la dicotomía bipolar de la consciencia de su multitudes, Colombia chapalea en todas las culturas de su diversidad humana local, regional y nacional, entre lo verdadero y lo falso. Pataleos de ahogado viviendo en el día a día el cambio climático a sol y sombra, balbuceando en el imaginario colectivo de la colombianidad, una serie de conceptos que para infortunio de sus estratos sociales, le permite mamar gallo, es decir, burlarse de sus condiciones históricas pretensiosas, vasallas y subalternas.

 

Es un mito aquello de que Colombia es un territorio rico y de singular belleza ocupado por manadas y bandas de perseguidores y perseguidos, de víctimas y victimarios en cuya realidad se vende seguridad corrupta y criminal por parte de hombres y mujeres de gente de bien y no tan bien, cuyas acciones superan la ficción en cuanto que es una nación de realismo mágico, en la que pese al mandato constitucional de prohibir la pena de muerte, se mata a diestra y siniestra.

 

Aquellos adalides de todas las causas, tanto de izquierda como de derecha, son laxos en verbalización y prontos en actos violentos. Ser un sujeto violento es estar poseído de autoridad autoritaria por antonomasia, el nombrarse y saber que en la cultura colombiana el ser individual es un ser violento por costumbre. Costumbre encarnizada en cuerpo, alma y espíritu, seres desalmados que en ocasiones interrumpen la paz bucólica de los campos en flor anunciando que llegaron los decapitadores del corte franela.

Se define como una nación burguesa y feudal de violentos inspirados por la libertad y el orden anclado en su pasado esclavista, colonial de resistencia, entre la metrópoli y la periferia. Las malas lenguas dirán que la violencia de Colombia es la misma violencia que azota el mundo que aún no sabe coronar el imperio de la paz, sin gobiernos que dominen e impongan su razón de ser por la fuerza de las armas, de corto y largo alcance o destrucción masiva.

El modo sionista de la defensa y el ataque de precisión o aleatorio en el que se mata el objetivo militar en cabeza y cuerpo del enemigo con un disparo de precisión o el bombardeo masivo contra las guaridas de un pueblo al que se debe exterminar impidiéndole incluso el derecho a estar refugiado en su propio territorio. Pueblos y naciones amedrentadas viviendo el terror paranoico del miedo que inspiran las fuerzas armadas constitucionales o insurrectas.

Borges, con razón o sin ella, escribió que ser colombiano es un acto de fe, algo que es pero no puede ser demostrado por la lógica formal o dialéctica concerniente al drama de la gran tragedia humana que le aviva la mente inquieta, a las mujeres y hombres de Colombia, propensos al disturbio de ocupar montañas y valles de fuerza volcánica, lluvias torrenciales y sol picante en tiempo de sequias, en donde se brotan copiosamente las pasiones por la disputa de los bienes de la naturaleza, apropiación del trabajo ajeno y acumulación de la riqueza de manera violenta.

La gran tragedia humana de las personas de nacionalidad colombiana es que no puedan con sus propios cuerpos y sentidos transitar por entre los territorios y las costumbres de las gentes que los habitan, contemplando y regocijándose de su singular belleza, por causa del conflicto interno que no se detiene ni se desmoviliza en su eterna espiral de sacrificio, burlándose de sí mismos ya que la infamia se repite en tanto que el perdón y la reconciliación son pura comedia.

 

 

 

LA SALIDA: ¡DEJAR TERMINAR A PETRO!

Por: Álvaro Ramírez González
alragonz@yahoo.es

 

Una de las grandes preocupaciones de los colombianos ante esta crisis de gobernabilidad que vivimos, tiene que ver con el fin de este gobierno en 2026.

A Petro lo acosa muy de cerca la demanda del Dr. José Manuel Abuchaibe, por la violación de los topes electorales en el costo de la campaña.

Violación de topes plenamente probada ante el CNE, que ya le produjo el pliego de cargos al presidente Petro.

Lo tiene tan arrinconado, que ya Petro, al fin libretista, anunció en una intervención pública, que era víctima de un golpe de Estado para tumbarlo.

 

“¡No es un golpe de Estado desde los fusiles, sino desde los escritorios!”

Lo que han denominado, “¡un golpe blando!”

“¡Pero si vienen a tumbarme, vamos por el poder!”

Esa la más tenebrosa amenaza de Petro a los colombianos.

Una clara advertencia de que no va a entregar el cargo, aún por decisión mayoritaria del Senado, y por el cargo de “indignidad
”, proceso que contempla la Constitución Colombiana.

Y que está decidido a paralizar e incendiar el país ya con dineros oficiales y sin la intervención de la Fuerza Pública, hoy bajo su control y mando.

Es una amenaza tan brutal, que yo pienso que ese proceso de separación del cargo en trámite, y ya en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes, se va a quedar engavetado allí.

¡Como corcho en remolino!

Abuchaibe, jurista y riguroso, amenazó a todos los Senadores con demandas por prevaricato, si no cumplen con el mandato constitucional de separar del cargo al presidente Petro por indigno.

Esa demanda no solo les quita la curul, sino que los lleva a la cárcel.

Es por esa razón que yo me atrevo a pensar que el proceso se va a morir de inanición por abandono en la Cámara de Representantes.

Y no lo veo mal.

El país no puede enfrentar otro paro, otro bloqueo nacional sin tener quien lo enfrente y desactive como lo hizo de manera tardía el presidente Iván Duque.

Pero entonces las FF.AA., estaban bajo su mando.

Este paro sería financiado sin la menor duda con los recursos del Estado y la Fuerza Pública, no podría intervenir a lenvantar los bloqueos de carreteras y ciudades, porque su jefe máximo Petro, no lo va a permitir.

Él sería el dueño absoluto del paro y el bloqueo nacional.

Y nadie sería capaz de enfrentar y detener ese brutal acto de terrorismo estatal.

En esas condiciones creo que lo mejor que le puede pasar a ese proceso contra Petro, es que muera en la comisión de acusaciones.

Y dejar terminar a Petro, su mandato constitucional.

¡Así sea un martirio para todos los colombianos!

Sobremesa

Pero como la izquierda latinoamericana no está diseñada para entregar el poder, ahora vemos a Petro acosando y allanando a la Registraduría.

Es un abuso de poder porque esa entidad no depende del gobierno nacional.

Pero Petro si va a intentar tomársela a como dé lugar, para replicar en Colombia, lo que acaban de hacer en Venezuela.

Robarse descaradamente las elecciones.

 

 

 

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