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Atlántico. El Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) de
Luriza, ubicado en el Atlántico, alberga un ecosistema estratégico de Bosque
Seco Tropical (BsT), con menos del 8% de su cobertura original en Colombia. Este
territorio es clave para la regulación del agua, la conservación del suelo y la
biodiversidad.
La Alianza estratégica por la Conservación, integrada por WWF Colombia, ISAGEN y
la Corporación Autónoma Regional del Atlántico (CRA), viene determinando la
capacidad de carga turística en el marco del modelo de turismo de naturaleza
para el DRMI como una herramienta que contribuye con la conservación del Bosque
Seco Tropical y el manejo adecuado de los visitantes con la implementación de
buenas prácticas y acciones regenerativas.
En Luriza habitan especies como el mono aullador (Alouatta seniculus), que ayuda
en la dispersión de semillas, y el caracolí (Anacardium excelsum), un árbol
vital para muchas especies. Aunque actualmente no está presente, el mono tití
cabeciblanco (Saguinus oedipus), en peligro crítico de extinción, podría habitar
esta zona si se logra restaurar la conectividad entre bosques secos.
Acción en marcha en Luriza. La capacidad de carga turística se está aplicando en
Luriza a través de un enfoque participativo. Actores clave, como la Gobernación
del Atlántico, la Alcaldía de Usiacurí, Corporación Autónoma Regional del
Atlántico CAR, Usiacurí Tours, Centro de Interpretación Ambiental de Luriza -
CIALU y las comunidades locales, trabajan juntos para evaluar tres senderos
priorizados. Este ejercicio incluye la medición de suelos, análisis de
infraestructura, como señalización y áreas de descanso, y estrategias para
manejar visitantes sin comprometer el ecosistema.

El objetivo no es solo definir cuántos turistas puede recibir Luriza, sino
también definir medidas de manejo y diseñar experiencias responsables que
integren la regeneración ambiental y fortalezcan la cohesión social. Esto
significa pensar en un turismo que no solo conserve, sino que también restaure y
genere beneficios para la comunidad.
Un llamado a la acción. La capacidad de carga nos invita a planificar un turismo
que respete la vida en todas sus formas. Desde las comunidades hasta los gremios
turísticos, todos tenemos un papel que jugar. En el DRMI Luriza, el turismo no
es solo una actividad económica; es una herramienta para proteger el presente y
construir un futuro donde la naturaleza y las personas prosperen juntas.
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El turismo bajo un enfoque sostenible y regenerativo promueve la
restauración de ecosistemas, la revitalización de la cultura local y
fortalece la gobernanza comunitaria. Este modelo conserva la
biodiversidad y genera un bienestar social, económico y ambiental
mediante la participación activa de comunidades, visitantes y demás
actores estratégicos.
Sin embargo, señala WWF que para que realmente cumpla con estos
objetivos, es esencial gestionar adecuadamente las actividades y el
número de visitantes, asegurando un equilibrio entre conservación y
recreación. “Aquí es donde entra en juego la Capacidad de Carga
Turística, una herramienta clave para el ordenamiento, el monitoreo
y regulación del turismo. Asimismo, contribuye a la gestión adecuada
de un turista responsable”.

Entonces... ¿Qué es la capacidad de carga turística (CCT)? La
Capacidad de Carga Turística (CCT) es una forma de asegurarnos
de que un lugar pueda recibir visitantes sin
dañarlo. Básicamente, se trata de calcular cuántas personas pueden
disfrutar de un lugar turístico al mismo tiempo, sin afectar la
naturaleza, el ambiente ni la experiencia de los demás. Esto ayuda a
mantener un equilibrio entre la diversión, el cuidado del ecosistema
y el desarrollo sostenible.
Y...
¿Por qué y para qué es importante la CCT?
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1. Conservación de la Biodiversidad: ayuda a mantener la salud de los
ecosistemas y su flora y fauna asociada, asegurando los servicios ecosistémicos
aprovechados para el uso turístico.

Equilibrio social y cultural: regula la interacción entre turistas y
comunidades, protegiendo los conocimientos y prácticas tradicionales, además de
las dinámicas sociales y culturales locales en el territorio.
2. Calidad de la experiencia turística: un manejo adecuado garantiza que los
visitantes disfruten de un entorno bien cuidado, sin aglomeraciones ni impactos
negativos, generando una conexión real con la naturaleza y brindando
beneficios físicos, mentales y espirituales para el ser humano.
3. Gestión del territorio: fortalece la gestión y planificación turística,
alineándose con las características sociales, culturales y ecológicas propias
del territorio.

Un ejemplo tangible: Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) Luriza,
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