4-El Imparcial

 

Resumen Nacional

 

Pereira, Colombia - Edición: 13.444-1024

Fecha: Domingo 23-03-2025

 

La alarmante inseguridad alimentaria que amenaza el futuro de los niños colombianos




En Colombia, la inseguridad alimentaria se ha convertido en una de las principales amenazas para el bienestar de los niños, especialmente en zonas rurales y en hogares con jefatura femenina. Según un estudio reciente realizado por la Fundación Éxito, casi un cuarto de los hogares colombianos enfrenta inseguridad alimentaria moderada, y un porcentaje alarmante del 4,8 % se encuentra en una situación crítica. Sin embargo, es en las áreas rurales donde la crisis se siente con mayor intensidad, con tasas que alcanzan el 31,2 % en inseguridad moderada y el 5,7 % en situaciones graves.

Uno de los resultados más devastadores de esta crisis es la desnutrición crónica infantil. En Colombia, uno de cada nueve niños menores de cinco años sufre de esta condición, que afecta gravemente su desarrollo físico y cognitivo. La fundación que realizó este estudio subraya que la baja talla por desnutrición tiene efectos irreversibles y compromete el capital humano del país, perpetuando un ciclo de pobreza que parece imposible de romper.

El impacto de la desnutrición es especialmente dramático en los departamentos de La Guajira, Cauca y Chocó, donde los índices son alarmantemente altos. En contraste, zonas como Antioquia y Bogotá presentan cifras más alentadoras, aunque las desigualdades persisten, especialmente a nivel municipal.

La pobreza extrema es otro factor que agrava la situación. El 77,1 % de los hogares con tres o más niños menores de 12 años viven en pobreza, mientras que el 5,7 % de los hogares enfrenta hambre extrema, con al menos un miembro sin acceso a una alimentación adecuada. La crisis se ve aún más exacerbada por el alto costo de la alimentación en América Latina, que se ha convertido en la dieta más cara del mundo, afectando principalmente a los niños.

La Fundación Éxito ha identificado a la desnutrición crónica como un reto clave para el desarrollo económico y social de Colombia. Los niños afectados por esta condición no solo enfrentan dificultades en su crecimiento, sino también en su educación y futura integración al mercado laboral. Para abordar esta emergencia, la fundación ha puesto en marcha diversas iniciativas, como las terrazas urbanas y huertas caseras, que buscan proporcionar alimentos frescos a familias en situación de vulnerabilidad, especialmente en comunidades rurales.

Además, la promoción de la lactancia materna es otra de las estrategias que buscan reducir la desnutrición, al fortalecer la salud infantil desde los primeros meses de vida. Sin embargo, la pobreza afecta con mayor severidad a los hogares encabezados por mujeres, que presentan un 37,7 % de pobreza en comparación con el 29,5 % de los hogares con jefatura masculina. Esta disparidad resalta la urgente necesidad de abordar la educación y el bienestar materno como un factor clave en la prevención de la desnutrición infantil.

En medio de estos desafíos, la situación de inseguridad alimentaria en Colombia no solo pone en riesgo la salud de miles de niños, sino que también socava las bases del desarrollo social y económico del país. La crisis exige una respuesta urgente y coordinada que involucre tanto al gobierno como a la sociedad civil para garantizar un futuro mejor para las nuevas generaciones.


J.P. Morgan alerta sobre la necesidad de recortes fiscales en Colombia para cumplir la regla fiscal
 



La economía colombiana ha mostrado señales mixtas en los primeros meses de 2025, lo que ha generado preocupación entre
los analistas internacionales, como J.P. Morgan, el gigante bancario estadounidense. Aunque el país experimentó un crecimiento económico del 2,65 % en enero, el panorama fiscal sigue siendo incierto y presenta retos importantes que podrían afectar el futuro cercano.

De acuerdo con el informe del banco, el crecimiento de la economía colombiana en enero fue impulsado principalmente por el sector de servicios, que creció un 0,6 % intermensual, contribuyendo al 60 % del aumento total de la actividad económica.

Este sector incluye áreas como el transporte, las comunicaciones y la administración pública, las cuales tuvieron un buen desempeño, especialmente en áreas como la
 

 

 

defensa y los servicios públicos. Sin embargo, no todo fue positivo, ya que la agricultura, parte del sector primario, registró un decrecimiento en comparación con el mismo mes del año anterior.

 

A pesar de estos avances en el sector terciario, el informe de J.P. Morgan destaca una preocupación crucial: el déficit fiscal del país. Según el banco, el déficit podría alcanzar el 6 % del Producto Interno Bruto (PIB), lo que coloca al país en una situación fiscal complicada. Aunque se espera un aumento en los ingresos fiscales durante 2025, las cifras seguirán siendo insuficientes para cumplir con las proyecciones del Tesoro, lo que obligaría al gobierno a aplicar medidas estrictas.

En este sentido, J.P. Morgan advierte que, para cumplir con la regla fiscal, el gobierno colombiano podría verse en la necesidad de realizar recortes de gasto o incluso infrautilizar el presupuesto en el segundo semestre del año. Estas medidas, aunque necesarias, podrían tener un impacto en la dinámica económica, ya que el recorte en el gasto público podría generar una desaceleración de la demanda interna, lo que sería contraproducente para el crecimiento.

La situación también se ve influenciada por factores externos, como la alta volatilidad en los mercados internacionales. Los anuncios de Estados Unidos sobre aranceles y posibles guerras comerciales podrían afectar negativamente a la economía colombiana, aumentando la incertidumbre. En este escenario, el riesgo es que la economía experimente una mayor inflación y una depreciación de la moneda local, lo que complicaría aún más el panorama fiscal.

En conclusión, Colombia se encuentra ante una "paradoja fiscal", donde el deseo de estimular el crecimiento económico con mayor gasto podría entrar en conflicto con la necesidad de reducir el déficit y cumplir con las metas fiscales. Si no se manejan adecuadamente estas tensiones, el país podría enfrentar una mayor volatilidad financiera y un futuro económico incierto.


No levantar racionamiento de agua en Bogotá recomendó la CAR
 



El director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ignacio Ballesteros afirmó en las últimas horas que resulta conveniente guardar prudencia a la hora de fijar plazos para el levantamiento de la medida de racionamiento de agua en Bogotá y municipios aledaños pues aún los embalses no logran una recuperación que permita atender la demanda y en su mayoría mantienen una curva descendente.

El funcionario explicó que pese a que las lluvias de los últimos días han generado una leve mejora en el nivel de los sistemas de regulación del centro país, aun se registran descargas en la cuenca alta del río Bogotá de 7,5 metros cúbicos por segundo, lo que incide en que embalses como El Sisga se encuentren en un 58 por ciento de su nivel y con tendencia a la baja y Tominé esté en un 40 por ciento de su capacidad , situación que para la CAR resulta preocupante como quiera que este embalse tarda más de 3 años en llenarse.

“Es conveniente esperar a que se consolide realmente la primera temporada de lluvias del mes de abril y solo cuando los embalses estén por encima del 50 por ciento se podría revisar esta medida”, explicó el director Ballesteros.

El Director insistió en la necesidad de entender que aunque ha llovido intensamente en la parte urbana de Bogotá, no ha ocurrido igual en las microcuencas abastecedoras de los embalses y aun así se siguen extrayendo cerca de 17 metros cúbicos por segundo, lo que representa cerca de un millón y medio de metros cúbicos cada día.

“No basta con que llueva, pero si no llueve lo suficiente para que podamos almacenar un millón y medio de metros cúbicos diarios no estamos compensando lo que estamos extrayendo de los embalses y esta es la razón por la cual la tendencia sigue siendo descendente a pesar de que en los centros urbanos de Bogotá y la Sabana, tengamos las calles inundadas”, afirmó el director Alfred Ballesteros.

Mientras tanto, la Corporación avanza en la implementación de medidas alternativas que permitan hacer frente a la crisis por desabastecimiento hídrico en el centro del país, con acciones que se vienen implementando desde enero de 2024, cuando se hizo un llamado a las entidades territoriales y a las empresas de servicios públicos para invertir en Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), en recuperación de ecosistemas estratégicos, en la compra de predios y trabajo articulado con las comunidades.

“Avanzamos en procesos de restauración participativa con esquemas como acuerdos de conservación y pago por servicios ambientales (PSA), así como el aprovechamiento de aguas lluvias y en la exploración de sistemas alternos

 

 

como las aguas subterráneas, el reúso de las aguas negras y grises, la aplicación de criterios de la economía circular no solo en las industrias, sino también en la cotidianidad de nuestros hogares”, subrayó el funcionario.

Finalmente, Ballesteros invitó a las autoridades, empresas de servicios públicos y a la comunidad en general a enfocar los esfuerzos en soluciones estructurales “pues el desabastecimiento hídrico es un problema que no se va a acabar porque tengamos dos meses de lluvia o porque los embalses suban, por lo que se hace necesario entender que estamos enfrentando una nueva realidad generada por el cambio climático y que tenemos que articularnos para construir soluciones de mediano y largo plazo”.
 

JEP archivó trámite sobre hangares en El Dorado por falta de evidencia



Tras analizar la información entregada por distintas entidades, así como la inspección efectuada por la UIA, la Sección de Ausencia de Reconocimiento de Verdad (SARV) de la JEP concluyó que no existe evidencia que sustente la presencia de cuerpos sin identificar en los 47 hangares inspeccionados. Ello al no existir objeto de protección, y por ende la imposibilidad de verificar la competencia del tribunal, así como los criterios de gravedad y urgencia necesarios para decretar una medida cautelar. En dicho sentido, la magistratura ordenó archivar el trámite.

Esta decisión se sustenta en los informes presentados por la Procuraduría General de la Nación (PGN), la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF) y la Unidad de Investigación y Acusación (UIA) de la JEP, los cuales descartan de manera categórica la hipótesis inicial, esto es la presencia de los 20.000 cuerpos en ese lugar.

Con esta decisión se da por concluido el trámite iniciado el 6 de diciembre de 2024, cuando la Secretaría Jurídica Distrital y la Consejería Distrital de Paz, Víctimas y Reconciliación de la Alcaldía Mayor de Bogotá D.C. le pidieron a esta Jurisdicción revisar el tema. La solicitud estaba relacionada con el informe ‘Hallazgos preliminares’, publicado un día antes por el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU, en el que se mencionaba la posible presencia de cuerpos sin identificar en un hangar del Aeropuerto El Dorado.

Ante la gravedad de esta información y con el fin de determinar su competencia en el caso, la sección ordenó el 11 de diciembre, mediante el Auto AT-SAR 757 de 2024, la recopilación de información. Los resultados de estas investigaciones fueron concluyentes: los reportes de la UIA y la PGN confirmaron que en los hangares inspeccionados no se encontraron cuerpos ni estructuras óseas. Asimismo, el Registro Nacional de Fosas, Cementerios Ilegales y Sepulturas no contempla estos espacios como sitios de interés forense para la UBPD, lo que descarta su posible uso para la disposición de víctimas de desaparición forzada.

Los reportes también confirmaron que no existe información que permita afirmar que el Aeropuerto El Dorado o CATAM hayan sido utilizados como sitios de almacenaje transitorio o disposición de cuerpos relacionados con el conflicto armado. Asimismo, señalaron que en ninguno de los hangares, bodegas, zonas de reciclaje, áreas de tratamiento de aguas residuales o zonas fúnebres del aeropuerto se hallaron los 20 mil Cuerpos No Identificados (CNI) mencionados en el informe inicial.

¿Por qué la JEP ordena medidas cautelares que protegen lugares?

Las medidas cautelares en el proceso transicional colombiano buscan garantizar y proteger los derechos de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos e infracciones al Derecho Internacional Humanitario. En este contexto, la JEP ha ordenado medidas cautelares para proteger zonas de interés forense en donde puedan estar inhumados cuerpos de víctimas de desaparición forzada hasta que los mismos sean recuperados.

Estas decisiones buscan de garantizar su protección y debida conservación, lo que redunda en la materialización de los derechos a la verdad, la justicia y la reparación a las víctimas de dicho flagelo en tanto dichas acciones posibilitan su identificación y entrega digna. Además, de atender problemas estructurales que, durante décadas, han representado un obstáculo en la búsqueda y localización de personas desaparecidas en el conflicto armado.

Estas medidas responden a situaciones de gravedad y urgencia, con el propósito de evitar daños irreparables a personas y colectivos de víctimas, proteger y garantizar el acceso a información en riesgo de daño, destrucción o alteración, asegurar la efectividad de las decisiones judiciales y garantizar el restablecimiento real de los derechos de las víctimas.

 

 

 

 

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